SÍNDROME HIGIÉNICO-DIETÉTICO-TÓXICO
Autor: Dr. Javier Aizpiri Díaz
DESCRIPCIÓN DEL SÍNDROME
HIGIÉNICO-DIETÉTICO-TÓXICO |
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| Como hemos visto, el mayor o menor nivel de alteraciones del
SHDT depende de las desviaciones de la dieta a las que
se acumulan FACTORES TÓXICOS. Puede ser desde leve y fácilmente
reversible, a muy grave, con severas repercusiones orgánicas
y alteraciones conductuales y adictivas, que necesitarán un
esfuerzo integral, desintoxicación, creación de nuevos hábitos
y un gran despliegue terapéutico. |
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| Todo el organismo se ve comprometido y deteriorado, desde
el aparato digestivo al cardiovascular. Aparecen todo tipo de
síntomas, cuya manifestación máxima tiene lugar en la década
de los cuarenta, momento en que se hacen evidentes el envejecimiento
precoz y los síndromes cronificados. |
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| Se admite que estadísticamente el SHDT acorta la vida
unos 25 años con respecto a la media de la población. Es algo
fácilmente observable en matrimonios en los que la mujer mantiene
una dieta más regular y sin tóxicos que el marido. Es palpable
la diferencia entre viudos y viudas en los cinturones industriales
de las ciudades. |
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| Son importantes desde el primer momento las implicaciones
en el sistema nervioso. La aparición de alteraciones caracteriales
(irritabilidad) son el síntoma precoz; a continuación
aparecen estrés, cansancio y depresión después de períodos de
hiperactividad. La sintomatología es muy prolija y hay que buscar
el cuadro en alteraciones del sueño, episodios bulímicos, crisis
de ansiedad, ataques de pánico, mareos, vértigos, cefaleas,
crisis hipertensivas... Dado que afectan intensamente a la conducta
provocan conflictos en las esferas matrimonial y laboral. |
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| El diagnóstico se basa en la historia clínica y en
la precisión en la exploración de los hábitos higiénico-dietéticos
y tóxicos. No basta con conformarse con "lo habitual",
sino que hay que precisar "desde cuándo y cómo". Muchos
de los cuadros se perciben a simple vista: grasa y agua, mínima
musculación, piel fina y huesos frágiles, tabaquismo, alcoholismo,
deterioro y decrepitud de la persona. |
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| _ Los análisis clínicos no
deben de inducirnos a error, ya que pueden dar resultados por
exceso y por defecto. Se deben valorar: |
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- Anemia: hierro bajo y, sobre todo, ferritina y
transferrina. Hierro alto con ferritina alta es sugestivo
de abuso de alcohol.
- El volumen corpuscular medio elevado es típico
de tabaquismo y alcoholismo.
- Los triglicéridos elevados son reflejo de tabaquismo,
alcoholismo y dieta grasa.
- Los triglicéridos por debajo de 60 indican una alteración
en la dieta (baja en grasas) que acaba afectando al sistema
nervioso.
- El calcio y el magnesio bajos son indicadores de
dieta insuficiente en lácteos.
- El ácido úrico es elevado en dietas hiperproteicas
y bajo en dietas insuficientes.
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| El tratamiento consiste sencillamente en la regulación
de los hábitos higiénico-dietéticos y en la disminución y eliminación
de tóxicos. |
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| Desde el cuadro más grave al más simple, el médico general
es la persona más indicada para diagnosticar, aconsejar y controlar
el proceso. Si las situaciones de consumo de sustancias tóxicas
le desbordan (alcoholismo, tabaquismo...) debe ayudarse de
especialistas; no obstante, es de enorme importancia su
labor en el seguimiento posterior de estos pacientes. |
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