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A lo esencial del síndrome (los cambios en la vida
alimentaria y los tóxicos) se ha ido añadiendo últimamente
otra serie de situaciones patológicas (como el sedentarismo
y las alteraciones de los ritmos del sueño) producidas por
causas tóxicas o físicas, todo lo cual crea una mayor complejidad
de presentación.
En realidad, ya que evolutivamente el ser humano es un todo
integral, cualquier alteración de la alimentación, el sueño
o el ejercicio y el consumo de tóxicos actúan de forma negativa
en el resto de los ámbitos, con lo que se crea un círculo
reactivo de deterioro.
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